¿Quién no se ha estremecido al escuchar la leyenda de la llorona o peor aún, escuchar en el silencio de la noche, ese llanto que no parece ser de este mundo y que sobrecoge el corazón?
En esos momentos una se puede congelar de miedo o aferrar con los dientes y las uñas a la oración. Y así empieza la película de Jayro Bustamante… murmullos de mujeres, oraciones de mujeres, peticiones de mujeres alumbradas con velas… mientras los hombres son instruidos para verse irreprochables y como héroes ante el juicio que enfrentarán.
Hay escenas conmovedoras y paralelismos con el mundo político de nuestro país. Es imposible no buscar o encontrar las semejanzas con los períodos de confrontación interna y de exterminio de la paz y de miles de guatemaltecos. En esta película, Bustamante presenta el sincretismo de dos culturas que se encuentran y desencuentran constantemente, pero que esta vez son enlazadas por la leyenda que le da nombre a la película y que llega a ajustar las cuentas.
Las escenas son contundentes, el poder está sitiado en su propia casa y se siente el miedo en el aire.
Autor: Araminta Gálvez